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El reino de los cielos

Viernes 27 de Mayo de 2005

Director: Ridley Scott Intérpretes: Orlando Bloom (Balian de Ibelin), Eva Green (Sibylla), Jeremy Irons (Tiberias), Liam Neeson (Godofredo de Ibelin), Brendan Gleeson (Reinaldo), Edward Norton (Rey Balduino), Ghassan Massoud (Saladino). Érase una vez un joven herrero llamado Balian que acaba de perder a su hijo y a su esposa repentinamente. Una mañana, el caballero Godofredo de Ibelín, se presenta en su herrería francesa para confesarle que es su padre y pedirle que se una a él en la Cruzada hacia la Ciudad Santa.

En ese momento, existía una frágil paz en Jerusalén, que trataban de mantener el enfermo Rey Balduino IV y el líder musulmán Saladino, apoyándose en la utópica idea de que es posible recrear el reino de los cielos, aquí en la tierra y donde todas las civilizaciones podrían convivir en paz.

Pero esta tregua se tambalea ante otro tipo de intereses de ciertos caballeros y su deseo y ansia de lucha y sangre.

Godofredo nombra caballero a su hijo Balian, le entrega su espada y le insta a seguir su juramento: fidelidad al joven rey, proteger al pueblo y velar por la paz.

Y así comienza la aventura… la de un joven herrero que tras un cursillo intensivo de manejo de la espada, se ve envuelto en la gran responsabilidad de proteger a un pueblo y a su rey. Que tras su llegada a Jerusalén, descubre que es poseedor de grandes tierras heredadas de su padre, las cuales pondrá al servicio del pueblo transformándolo en un vergel. Un lugar donde conocerá los encantos de la hermana del rey Balduino, la magnética y bella Sibylla, en lo que será uno de los romances más cortos y sosos de la historia del cine.

El pueblo francés en el que se inicia la película, no es otro que el castillo de Loarre en Huesca. Uno de los castillos mejor conservados de Europa. Otras ciudades españolas fueron escogidas para el rodaje de otras escenas de interior, como Segovia, Ávila y Córdoba. Los exteriores fueron rodados en su mayoría en Marruecos, donde Ridley Scott recrea maravillosamente, la Jerusalén medieval.

En cuanto a sus protagonistas, Orlando Bloom, está simplemente correcto (al que por cierto, todavía no he visto, en su corta carrera, vestido con unos vaqueros y una camiseta). Considero que, en este primer papel como protagonista, lleva demasiado peso sobre su espalada y por eso se le ve flaquear en más de una ocasión; y aunque se esfuerza por darlo todo, le falta el carisma y la fuerza que debe encarnar su personaje. Para este papel se había pensado en otros actores, como Paul Betany. Según el director, todos pasaron el casting y el que más convenció fue Orlando, aunque da que pensar que la elección estuvo condicionada por el gran número de fans que atraería a las salas de cine.

A todo esto hay que añadirle la presencia de grandes actores como Liam Neeson en su breve aparición, Jeremy Irons como el mano derecha del rey Balduino, que por cierto está encarnado por el desaprovechado Edward Norton cuya actuación de este joven rey, bueno y justo, se ve limitada por tener que llevar durante “casi” toda la película una máscara que oculte la terrible enfermedad de la lepra, y que obviamente se ve forzado a dar una interpretación corporal. La guapa protagonista de la “Soñadores” de Bertolucci, Eva Green en su desaprovechado papel de Sibylla y sobre todo, el más destacado, Ghassan Massoud como el carismático líder musulmán Saladino el cual llena la pantalla y transmite “eso que no se ve, pero que se siente” y que le falta a Orlando.

Todo resulta bastante caótico con muchas escenas de primeros planos y ritmo frenético y las típicas ralentizaciones de imagen para intentar darle un toque épico. Algunos de los efectos especiales dejan bastante que desear, sobre todo una de las escenas en las que se derrumba uno de los muros de Jerusalén, además de otras en las que se aprecia la superposición de imágenes. Hubo quienes expresaron similitudes entre alguna de las escenas de las batallas con el famoso “Abismo de Helm” de El Señor de los anillos, pero desde luego no es comparable ni en espectacularidad ni en emoción con respecto a la obra de Peter Jackson. Todo es demasiado frío y distante. Mucho presupuesto y despliegue de medios para una historia que no llega a envolverte y mucho menos a emocionar.

Es muy difícil condensar un tramo tan extenso y complejo de la historia, como lo fueron las Cruzadas, en dos horas y media de película y el resultado es un entretenimiento sin más, con bastantes altibajos y con la hermosa y eterna utopía que jamás se convertirá en realidad: el entendimiento, respeto y convivencia pacífica de todas las civilizaciones independientemente de sus ideales o religión.

Saludos.

Redactado por veneciana el Viernes 27 de Mayo de 2005
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