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Grbavica

Martes 9 de Enero de 2007

20.000 mujeres fueron torturadas y violadas sistemáticamente y de forma salvaje durante la limpieza étnica dirigida por Slobodan Milosevic en el territorio de la antigua Yugoslavia, hace poco más de una década. Muchas de estas mujeres bosnio musulmanas dieron a luz hijos de soldados serbios.

Estas mujeres, hoy en día, sobreviven como pueden y con un gravísimo trauma sobre sus hombros. Fruto de estas atrocidades nacieron miles de niños, hoy adolescentes. Unos fueron entregados en adopción en diferentes países europeos, otros enviados a orfanatos, y otros criados por sus madres en la más absoluta soledad. Estos niños se preguntan hoy por sus orígenes, por su familia, por su padre.

Esta es la historia de Esma una mujer que sufrió este calvario y la dura prueba de encontrar aliento para seguir viviendo. Es la madre de Sara, una adolescente inquieta, rebelde y curiosa de 13 años con la que vive en Grbavica, un barrio de la capital de Bosnia. Esma trabaja sin descanso durante horas para quitar a su hija adelante. Cuando se presenta un viaje organizado por el colegio, los jóvenes deberán presentar su partida de nacimiento para acreditar el origen “shahid” (mártir) de sus padres, que les reconoce cómo héroes de guerra y de este modo, obtener la gratuidad del viaje. Esma prefiere buscar el dinero para pagar el viaje de su hija y tratar de eludir con evasivas, las continuas preguntas de su hija sobre su padre.

Es una película elegantemente contada pero que deja traslucir con gran escalofrío una pizca de lo que debió ser tal atrocidad. El silencio es el arma que utilizan estas mujeres para olvidar, sin darse cuenta de que olvidar es imposible. Estuvieron condenadas a meses de horror y ahora condenadas a cadena perpetua por unas imágenes grabadas en su cabeza para siempre. Familias que presenciaron la tortura y asesinato de sus seres queridos; mujeres embarazadas a causa de las violaciones, eran devueltas a sus familias en el séptimo mes de gestación, cuando el aborto era inviable y la vergüenza y humillación por engendrar un hijo serbio era mayor. Ellas se convirtieron en víctimas silenciosas de una guerra terriblemente cruel (¿cuál no lo es?). La teoría dice que estas mujeres tendrían derecho a una pensión por los daños sufridos, pero el miedo a hablar “imposibilita” a las autoridades a proporcionarles una indemnización puesto que no se puede probar el daño psicológico, ya que se niegan a hablar.

A través de Jasmila Zbanic, la joven directora de 32 años, de esta película, se retrata la situación de estas mujeres hoy en día. Ella se atreve a gritar en nombre de todas, para que todo el mundo las oiga, por mucho que “moleste” escuchar y por muy incómodo que sea.

Actrices desconocidas que realizan una gran interpretación para un guión tan duro. Realmente emocionante la escena de Sara frente al espejo y por supuesto, las escenas iniciales y finales, en las que no son necesarias las palabras para comprender. Es una película que consigue emocionar al espectador, no por lo que dicen, si no precisamente por lo que callan.

Quizás exista un poco de esperanza y entendimiento en la convivencia y relación entre madres e hijos; quizás un poco de esperanza para encontrar el amor; quizás un poco de esperanza para superar el dolor.

Víctimas de un horror que ha sucedido prácticamente ayer, y que necesita de una película para volver a salir a la luz pública y obligarnos a no olvidar.

Director: Jasmila Zbanic Intérpretes: Mirjana Karanovic (Esma), Luna Mijovic (Sara)

Saludos.

Redactado por veneciana el Martes 9 de Enero de 2007
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